Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

Por favor, no toméis nada prestado sin avisar. Gracias. Puedes contactar conmigo a través del correo electrónico: nodisparenalapianista@gmail.com

Un saludo, y ¡gracias por vuestra visita y comentarios!



Arpegios

domingo, 31 de diciembre de 2017

Piezas

Creo que nunca antes había abordado un fin de año con tantos sentimientos encontrados. 

En 2017 me he perdido, me he dejado perder, me he caído y he reabierto heridas que nunca habían terminado de cicatrizar. He sentido angustia, me he abierto en canal y me he desbordado; he mirado largamente dentro del abismo y éste me ha devuelto la mirada. El miedo me ha paralizado en más de una ocasión y he sentido que la realidad me hundía contra el pasado, sin hallar el camino hacia el futuro.

Pero también he plantado cara, he disparado a bocajarro entre todas esos capítulos que seguían abiertos y he mimado y abrazado a la niña que aún habita en mi, dándole la mano y diciéndole que todo va a estar bien, que es fuerte y que estaremos juntas pase lo que pase. Y además he viajado, he recuperado e incluso he sumado confianza con aquellas personas que siempre han estado ahí, he leído, he visto películas pendientes, y aunque he dejado de lado algunos proyectos, he comenzado otros nuevos que llenan enormemente mi voluntad de seguir creciendo tanto personal como laboralmente.

Aún queda mucho trabajo por hacer, pero estoy segura de que poco a poco iré consiguiendo que todas las piezas encajen en su sitio.

¿Mi propósito para 2018? Permanecer.

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Muchas gracias por estar, por comentar, por escribir, por compartir y por soñar. 

¡Feliz 2018! 

Un abrazo, ¡nos leemos!

martes, 12 de diciembre de 2017

Última carta

(Hojas de colores - Fotografía realizada por nodisparenalapianista)

Volví a esa ciudad eterna llena de recuerdos: tuya y un poco mía también. Caminé entre ellos bajo la fría lluvia. Me imaginé esperando a que aparecieses tras la esquina, o recorriendo las calles huyendo del bullicio de la gente. Encontré aquellos bancos de piedra situados en el mirador, donde se podían contemplar tejados sobre los que bailar, o el puente de piedra. Visité aquel parque franqueado por árboles y farolas de colores, y también aquel señor de bronce con las gafas torcidas. 

Volví esperando encontrarme, esperando verme, esperando vernos. Una parte de mi lo deseaba. Pensaba que aquella ciudad aún albergaba inmutables aquellos sentimientos con los que surqué contra viento y marea, hasta naufragar. 

Y lo cierto es que ya no quedaba nada, ya no quedaba nadie. La otra parte de mi, recorría la ciudad con ojos nuevos, con una media sonrisa de complicidad, cantando en voz alta, sintiendo que los últimos lastres se habían hundido en alta mar, con un beso en los labios despidiéndome de aquella ciudad, ahora tan semejante a tantas otras, quemando las últimas páginas de aquel capítulo inacabado, cerrando el círculo, batiendo las alas, remontando el vuelo.