Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

Por favor, no toméis nada prestado sin avisar. Gracias. Puedes contactar conmigo a través del correo electrónico: nodisparenalapianista@gmail.com

Un saludo, y ¡gracias por vuestra visita y comentarios!



Arpegios

miércoles, 7 de febrero de 2018

Eres

Eres papel y vino, 
un otoño a medio hacer, 
besos en los bolsillos. 

Eres luz en el camino, 
una ventana abierta, 
sueños de niño. 

Eres remanso de paz, 
cálido refugio, 
un punto y seguido.

Eres boceto y pintura, 
un suspiro camuflado,
música y latidos.

domingo, 31 de diciembre de 2017

Piezas

Creo que nunca antes había abordado un fin de año con tantos sentimientos encontrados. 

En 2017 me he perdido, me he dejado perder, me he caído y he reabierto heridas que nunca habían terminado de cicatrizar. He sentido angustia, me he abierto en canal y me he desbordado; he mirado largamente dentro del abismo y éste me ha devuelto la mirada. El miedo me ha paralizado en más de una ocasión y he sentido que la realidad me hundía contra el pasado, sin hallar el camino hacia el futuro.

Pero también he plantado cara, he disparado a bocajarro entre todas esos capítulos que seguían abiertos y he mimado y abrazado a la niña que aún habita en mi, dándole la mano y diciéndole que todo va a estar bien, que es fuerte y que estaremos juntas pase lo que pase. Y además he viajado, he recuperado e incluso he sumado confianza con aquellas personas que siempre han estado ahí, he leído, he visto películas pendientes, y aunque he dejado de lado algunos proyectos, he comenzado otros nuevos que llenan enormemente mi voluntad de seguir creciendo tanto personal como laboralmente.

Aún queda mucho trabajo por hacer, pero estoy segura de que poco a poco iré consiguiendo que todas las piezas encajen en su sitio.

¿Mi propósito para 2018? Permanecer.

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Muchas gracias por estar, por comentar, por escribir, por compartir y por soñar. 

¡Feliz 2018! 

Un abrazo, ¡nos leemos!

martes, 12 de diciembre de 2017

Última carta

(Hojas de colores - Fotografía realizada por nodisparenalapianista)

Volví a esa ciudad eterna llena de recuerdos: tuya y un poco mía también. Caminé entre ellos bajo la fría lluvia. Me imaginé esperando a que aparecieses tras la esquina, o recorriendo las calles huyendo del bullicio de la gente. Encontré aquellos bancos de piedra situados en el mirador, donde se podían contemplar tejados sobre los que bailar, o el puente de piedra. Visité aquel parque franqueado por árboles y farolas de colores, y también aquel señor de bronce con las gafas torcidas. 

Volví esperando encontrarme, esperando verme, esperando vernos. Una parte de mi lo deseaba. Pensaba que aquella ciudad aún albergaba inmutables aquellos sentimientos con los que surqué contra viento y marea, hasta naufragar. 

Y lo cierto es que ya no quedaba nada, ya no quedaba nadie. La otra parte de mi, recorría la ciudad con ojos nuevos, con una media sonrisa de complicidad, cantando en voz alta, sintiendo que los últimos lastres se habían hundido en alta mar, con un beso en los labios despidiéndome de aquella ciudad, ahora tan semejante a tantas otras, quemando las últimas páginas de aquel capítulo inacabado, cerrando el círculo, batiendo las alas, remontando el vuelo.

domingo, 29 de octubre de 2017

Bluebird

Quizá esté cansada de estar rota, de ser cicatriz, de rascar en la herida para sentir algo, sentir dolor, sentir que alguna vez estuvo viva más allá de esta anestesia sentimental, de este mutismo selectivo, de este miedo atroz que le paraliza y le consume. 

Quizá esté cansada de cerrar los ojos, de apartar la vista, de enmudecer ante esa rabia sorda que inunda su piel, de ser invisible, de perderse entre el abismo de los lastres que lleva consigo desde que tiene uso de razón. 

Quizá esté cansada de seguir naufragando en los mismos mares donde una vez abrió sus velas. Quizá sea hora de asumir la derrota, de dejar ir los últimos recuerdos que permanecen anclados a proa y volver a surcar, intrépida, inagotable, escandalosa y radiante, cada horizonte. 

martes, 5 de septiembre de 2017

Naufragio

Septiembre...

Tiembla de pies a cabeza. Su corazón palpita desbocado, más rápido y más lento al mismo tiempo. No sabe si sentarse o permanecer de pie, no sabe si cruzar los brazos o dejarlos caer... Intenta respirar, pensar, distraerse...

Observa a su alrededor. El cielo azul resplandece y los turistas caminan de aquí para allá, fotografiando todo cuanto encuentran a su paso: la plaza, los soportales, la iglesia, el ayuntamiento...

Se muerde el labio inferior con fuerza y trata de contener la emoción, haciendo enrojecer sus mejillas. Nadie dobla la esquina al sonar las 12, nadie llega hasta su altura, ni intercambia besos de bienvenida. En su lugar, ausencia, nostalgia, recuerdos. 

Suspira hacia sí. Había vuelto para comprobar si se reconocería al verse, 8 años después, en aquella ciudad, en aquellas calles, en aquellos parques o en aquellos sentimientos. No quedaba nada, tan solo el naufragio de un amor que se negaba a abandonar el barco. 

martes, 29 de agosto de 2017

Astillas y grietas

A veces quiere escribir y no se atreve; tiene miedo de que sus miradas se asomen a ese océano infinito de astillas y grietas; a que le vean abrirse en canal con la certeza de querer naufragar, ahogada bajo el peso de sus lastres. Tiene miedo de pintar en sus rostros el desencanto de quien advierte el punto y final tras los últimos versos y la victoria de quien se sirve de su debilidad, de su vacío, de su cobardía, de su aturdimiento y de su mediocridad.

sábado, 19 de agosto de 2017

Inevitable

Llevo varios días soñando contigo, como si el tiempo no hubiese desdoblado nuestros caminos y aún conservásemos aquella amistad que se perdió con el peso de los daños. Sueño con las palabras que no nos dijimos y con aquellas que no he olvidado; a veces, aún (me) escuecen. 

Sueño como si pudiese retroceder en el tiempo para impedir nuestro catastrófico destino, aunque quizá era inevitable después de todo, pues tú estabas destinado a rendirte ante otros abrazos, y yo, aún sabiéndolo, creía que era más divertido apostar y perder, que nunca haber jugado.

Espero que seas muy feliz, ojos verdes.


Te echo de menos.